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30/04/2009 - Almudena Cortés Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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En el número 27 de la calle Butrón ya se ha desmontado la antena.
Vecinos de Las Musas consiguen eliminar uno de los vértices del ‘triángulo de la muerte’
Las antenas fueron instaladas en 1997, y en estos 13 años, los casos de tumores y cáncer en la zona han aumentado de forma alarmante.

“Gracias al convencimiento de los vecinos, que han decidido no continuar con el contrato, se ha conseguido desmontar una de las antenas”, ha explicado el presidente de la AA.VV. Las Musas, Pablo Morena. La historia comenzó hace 13 años, cuando se instalaron en los bloques 27, 29 y 31 de la calle Butrón, tres antenas de telefonía móvil. Se creaba así el conocido como ‘triángulo de la muerte’. 

Tiempo después, empezó la lucha de los vecinos para que desaparecieran, debido al aumento de casos de personas enfermas de cáncer entre los vecinos de la zona. Han sido muchos años en los que esta Asociación se ha dedicado a concienciar sobre los efectos negativos de estas ondas electromagnéticas. El aumento de casos de enfermos hizo que los vecinos realizaran una encuesta en la que se  confirmaba lo que sospechaban: de las 791 personas empadronadas en los números 27, 29, 31 y 33 de esta calle, 31 padecieron cáncer en el periodo comprendido entre los años 1997 a 2003. 

Según explica Morena, también se mandó un estudio epidemiológico al Hospital Ramón y Cajal, en el que “se vio que no era normal que en un espacio tan pequeño hubiera tantos casos de cáncer”. Sin embargo, el Servicio de Salud Pública del Área IV de la Comunidad de Madrid explicó que “no se pueden relacionar de una forma global los casos cáncer encontrados con un único y común factor de riesgo”. 

Piden leyes de regulación

Pablo Morena está muy satisfecho por lo sucedido: “al menos hemos conseguido que los vecinos se conciencien sobre el peligro. Éste ha sido el primer bloque, pero los otros dos también van a rechazar continuar con el contrato”. Los vecinos piden una mayor regulación en este asunto: “no digo que no se instalen antenas, pero que haya unos límites. Cuando se pusieron éstas no se sabía nada de las consecuencias que tienen, nadie leyó la letra pequeña de los contratos”, sigue Pablo. 

Más información es lo que se ha pedido también en la Resolución del Parlamento Europeo del pasado 2 de abril, en la que, entre otras cosas, se reclamaban campañas informativas para concienciar a la sociedad. Yolanda Barbazán, desde la FRAVM, ha explicado que son varias las iniciativas desarrolladas en torno a este asunto. Por un lado, se ha creado la Plataforma Estatal de Contaminación Electromagnética; por otro, centrados más en Madrid, se ha solicitado al Ayuntamiento que regule las ubicaciones de las antenas, para que no haya concentración de ellas. Algo para lo que el Consistorio dice “no tener competencia”.

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