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30/01/2009 - Francisco Gavilán Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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El “Vittoriale” de los italianos
La Ciudadela de Gabriele D`Annunzio en Gardone Riviera es el más vivo recuerdo de la apasionante vida del soldado-poeta.

El “Vittoriale” es un enorme complejo en el que se respira por los cuatro costados el espíritu y la obra del célebre soldado-poeta italiano Gabriele D´Anunzio (1863-1938). Escritor precoz, sólo contaba 17 años cuando dio a la luz pública sus primeros volúmenes de poesías, notables por su extravagante paganismo (influido por Giouse Carducci) y por coincidir con su primera intriga amorosa. De su contacto con el decadentismo europeo, proceden un buen número de sus poemas y novelas. La lectura de Nietzsche lo llevó también a la exaltación retórica en Triunfo della morte (1894) 

De su famoso amorío con la actriz Eleonora Duse surgió la novela Il fuoco (El fuego, 1900). Y, a partir de esta relación, su vida se hizo tan licenciosa y hedonista -se cuenta que tuvo más de 500 amantes- que tuvo que huir a Francia para escapar de sus acreedores. Años más tarde, sus atrevidas hazañas como aviador en la I Guerra Mundial le permitieron regresar a Italia en calidad de héroe nacional.  Mussolini encontró en las obras de D´Annunzio el ambiente apropiado para fomentar su movimiento fascista, al que, finalmente éste se adhirió. El poeta, que fue galardonado en 1924 con el título de Príncipe de Monte Nevoso, acabó instalándose en el imponente recinto de Gardone Riviera, conocido hoy como Il Vittoriale degli italiani, donde siguió llevando una vida fastuosa de excentricidad, sin dejar de producir magistrales frases para la historia como modo de explotar la belleza de la lengua italiana. Una de sus más célebres, de inspiración bélica, es “Memento audere semper” (“Recuerda ser siempre valiente”)

La Prioria Casa-Museo
Su Casa-Museo, perfectamente conservada, es realmente impresionante. No sólo cada estancia fue meticulosamente estudiada por D´Annunzio, sino que, según sus propias palabras, cada una de ellas es “como un modo de expresión, de revelación espiritual, como uno de mis poemas”. Con esta explícita declaración, el poeta invita al visitante a “leer” y “descifrar” su casa, toda ella una auténtica obra de arte. Las distintas estancias, que ostentan significativos nombres simbólicos (El Mapamundi, Las Reliquias, La Oficina, La Música, El Lirio, etc.) son un nítido reflejo del hedonismo, la fastuosidad y la excentricidad de la inimitable personalidad del poeta. Miles de objetos artísticos como bellísimas y antiguas estatuas, pianos, órganos, cerámicas, piezas de plata y marfil, tapices, miles de libros y valiosos documentos, así como medallas y trofeos de sus hazañas bélicas recuerdan los momentos heroicos de su vida. El suave y silencioso ambiente recreado en estas salas, con su difuminada luz (D´Annunzio acabó sus días fotofóbico), dan idea de la concentración y la paz que deseaba el escritor en su última morada, lo cual se exige también a los visitantes.

La Casa-Museo se integra en unos extensos y románticos jardines de rara belleza, orientados al Lago Garda, cuyas aguas ejercían una especial fascinación en el poeta. Diseminados por sus nueve hectáreas se encuentran monumentos y reliquias conmemorativas de sus hazañas tales como un barco y un submarino de guerra reales. Todo el legado del legendario héroe y de sus atrevidas hazañas militares -incluso el avión auténtico con el que sobrevoló Viena se encuentra colgado del techo de su Auditorio- están muy bien documentadas y constituye el más vivo testimonio del hombre que dedicó su prodigioso arte y toda su vida a Italia.

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