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11/02/2009 - Francisco Gavilán Preparar para imprimir   Bookmark and Share
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Leipzig
La metrópoli alemana de las múltiples sensaciones.

Lo primero que respira el viajero al llegar a Leipzig es placidez. Una curiosa sensación de relax que, paradójicamente, no le impide descubrir, poco a poco, que se encuentra también en una de las ciudades más animadas de Alemania. 

Es habitual, por ejemplo, escuchar música en vivo en plena calle o en la terraza de una cafetería, orquestada por un conjunto de caballeros elegantemente vestidos de negro y bombín. Es uno de tantos grupos melómanos que actúan por la ciudad. Y es que ésta cuenta con una tradición  musical única. Aquí fue donde Bach, Mendelssohn, Schumann y Wagner obtuvieron sus primeros éxitos. Hoy, la música sigue haciendo historia en Leipzig con el coro Thomanerchor, la orquesta Gewandhaus y sus célebres festivales internacionales de música para todos los gustos.

Pero Leipzig no es sólo música. Recorrer sus principales puntos de interés es despertar a nuevas sensaciones. Su centro histórico, circundado por un paseo con zona verde que reproduce el antiguo trazado de sus murallas, alberga el animado corazón de la urbe. Allí se encuentra el Antiguo Ayuntamiento, una de las obras arquitectónicas más bellas del Renacimiento Alemán. Asimismo, el mercado aún conserva la Alte Waage (antigua báscula), y, justo al lado, se halla la entrada al Barthels Hof, único pasaje ferial de la época de las ferias comerciales. Por éste se llega enseguida al Museo Zum Arabischen Coffe Baum, con uno de los cafés-restaurantes más antiguos del mundo. Es el momento ideal  para tomarte un Schälchen HeeBen, que es como llaman en Leipzig al café. Y nada más abandonar este museo, no te pierdas otro bellísimo pasaje: el Mädler, en el que se ubica la histórica bodega Auerbachs Keller, escenario del Fausto de Goethe.

Ciudad museística y ferial
Los museos son  numerosos. Para visitarlos deberás elegirlos en función de tu tiempo y tus intereses. Como ejemplo, cabe destacar los de Antigüedades, Artesanía, Bellas Artes, Etnología, Historia de la Ciudad, Instrumentos Musicales y Ciencias Naturales. En este sentido, hay tours guiados muy completos. Así, los más melómanos visitarán  residencias de famoso músicos, iglesias, óperas, escuelas de música, etc.; los que sientan el impulso deportivo, el Arena, el Estadio de Fútbol Bruno-Plache, el Hipódromo, etc. Y los amantes de seguir los hitos históricos conocerán Exposiciones, Museos, y Monumentos referentes a ellos. Desde el que libró la ciudad frente a Napoleón en 1813, hasta el de la historia más reciente de 1989, en el que 70.000 personas se manifestaron para defender la libertad (también la de viajar a RDA) y que se conoció como “la primera revolución pacífica de Alemania”.

Leipzig es la ciudad ferial por excelencia. Posee el privilegio del mercado desde 1165. El testimonio de esta gran tradición comercial no son sólo los edificios feriales, sino el carácter desenfadado que para los negocios distingue a sus habitantes, que pasa de generación en generación. La urbe cuenta también con una amplia oferta de emplazamientos para convenciones y congresos (Gewandhaus, Moritzbastei y Oldtimer), además del Centro de Congresos de Leipzig (CCL), un atractivo complejo de 23 salas, dotadas de la más moderna tecnología.

Cuando el apetito aprieta se descubren  por doquier (como en España) bares que ofrecen comida casera y excelente cerveza. Y, para los trasnochadores, hay numerosos locales de moda, discotecas, teatros, conciertos, o los muy recomendables locales de  Freie Szene (cultura independiente) abiertos hasta altas horas:¡todo un mundo de sensaciones!

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