Francisco Vázquez de Coronado salió con unos 300 soldados españoles y aproximadamente 1.000 indios. Después de enfrentarse a los indios zunis, y decepcionado por la incapacidad de la expedición de encontrar una ciudad dorada, decidió enviar a sus hombres en diferentes direcciones para investigar más a fondo. Un grupo dirigido por Pedro de Tovar viajó a la meseta de Colorado, mientras que García López de Cárdenas y sus hombres se convirtieron en los primeros europeos en ver el Gran Cañón.

Vázquez de Coronado pasó ese invierno en Tiguex, una comunidad indígena. Al poco, acabó a tortas con los pueblos locales por los suministros y alimentos. Vázquez de Coronado siguió adelante en la primavera, dirigiéndose al este sobre el río Pecos. Continuó su epopeya a través de lo que hoy es Texas, Oklahoma y Kansas, antes de abandonar su búsqueda.

De regreso en Nueva España en 1542, el descorazonado Vázquez de Coronado regresó a sus funciones como gobernador de Nueva Galicia. Fue cesado de su puesto dos años más tarde, durante una investigación sobre su expedición. Acusado de varios delitos relacionadas con su conducta, incluido el descuido del deber, Vázquez de Coronado finalmente fue absuelto en todos los cargos.

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